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Abril 22, 2026 08:00 pm
¿Qué hobbies te hacen más inteligente, según la ciencia? Descúbrelo aquí
Lo mejor es que también te ayudarán a sentirte mejor contigo misma.
¿Buscas nuevos hobbies? Entonces te conviene saber que estos pasatiempos no sólo son divertidos, también estimulan al cerebro y te ayudan a sentirte mejor contigo misma, según diversos especialistas en el tema.
Durante mucho tiempo se creyó que la inteligencia era algo fijo, algo así como una cualidad con la que nacemos y que apenas cambia con el paso de los años. La idea de que alguien es “naturalmente inteligente” o “no tanto” se repite con frecuencia en la escuela, el trabajo o incluso en conversaciones casuales. Sin embargo, la ciencia lleva tiempo demostrando lo contrario. El cerebro es un órgano dinámico, capaz de transformarse a lo largo de toda la vida gracias a un fenómeno llamado neuroplasticidad, es decir, la capacidad de formar nuevas conexiones neuronales cuando aprendemos algo nuevo.
Esto significa que ciertas actividades cotidianas —muchas de ellas consideradas hobbies— pueden ayudar a fortalecer nuestras habilidades cognitivas. Desde leer antes de dormir hasta aprender un idioma o dedicar tiempo a cocinar, algunos pasatiempos estimulan áreas del cerebro relacionadas con la memoria, la creatividad y la resolución de problemas.
Hobbies para ser ms inteligente
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Leer
Leer no solo es una forma de escapar de la rutina y viajar por el mundo, derribar las barreras del tiempo y espacio; también es uno de los ejercicios más completos para la mente. Investigadores de la Emory University encontraron que la lectura de ficción puede aumentar temporalmente la conectividad cerebral en ciertas áreas relacionadas con el lenguaje y la comprensión narrativa.
Además, la lectura estimula varios tipos de inteligencia al mismo tiempo: la inteligencia fluida (resolver problemas), la inteligencia emocional (entender sentimientos propios y ajenos) y la inteligencia cristalizada (conocimiento adquirido con el tiempo), compartió MidKent College. Incluso puede reducir el estrés. Un estudio de la University of Sussex encontró que leer durante apenas seis minutos puede disminuir los niveles de estrés hasta en un 60%.
Aprender un nuevo idioma
Si hay un hobby que desafía al cerebro de manera integral es aprender un nuevo idioma. Estudios publicados en la revista Psychological Science muestran que las personas bilingües tienden a desarrollar una mayor flexibilidad cognitiva y habilidades más fuertes para la resolución de problemas.
El proceso de alternar entre dos sistemas lingüísticos obliga al cerebro a entrenar la atención y el control cognitivo. Incluso se ha observado que hablar más de un idioma puede retrasar el deterioro cognitivo asociado con la edad. En otras palabras, practicar vocabulario, escuchar podcasts o ver series en otro idioma no solo amplía tu mundo cultural, también fortalece tu función cerebral.
Tejer
Tejer no solo es una actividad relajante, sino que también estimula múltiples áreas del cerebro. Al combinar coordinación motora fina, planificación creativa y movimiento rítmico bilateral, activa sistemas cerebrales implicados en la concentración, la memoria y la regulación emocional, publicó National Geographic. Esta estimulación bilateral, similar a la usada en terapia EMDR, puede reducir el cortisol y aumentar serotonina y dopamina, mejorando el estado de ánimo. Además, tejer requiere resolución de problemas y secuenciación, fortaleciendo la función ejecutiva y la conectividad neuronal, lo que ayuda a retrasar el deterioro cognitivo y mantiene al cerebro flexible y resiliente mientras envejecemos.
Cocinar
Puede parecer sorprendente, pero cocinar también estimula la inteligencia. Preparar una receta implica planificación, memoria, medición de ingredientes y coordinación de tiempos. Todo esto activa áreas del cerebro relacionadas con la memoria de trabajo y la organización mental.
Además, la cocina puede convertirse en un espacio creativo –a solas o en compañía–. Adaptar recetas, experimentar con sabores o improvisar con lo que hay en el refrigerador estimula la creatividad y la capacidad de pensar de manera flexible. No es casualidad que especialistas en bienestar recomienden cocinar como una actividad que combina creatividad, atención plena y placer sensorial. ¿El plus? Serás más consciente de tu alimentación y puedes mejorar tu dieta. Un ganar, ganar.
Meditación
La meditación es una de las prácticas más estudiadas en el ámbito de la neurociencia. Diversas investigaciones han demostrado que dedicar algunos minutos al día a la meditación puede reducir el estrés, mejorar la concentración y fortalecer la memoria.
Un estudio de Harvard Medical School encontró que la meditación regular puede provocar cambios en la estructura del cerebro, particularmente en áreas relacionadas con la atención, la regulación emocional y la autoconciencia. En términos simples, unos minutos de respiración consciente pueden ayudar a que el cerebro funcione con mayor claridad. Y lo mejor es que puedes darte un break para calmar la mente y aliviar el estrés del día.
Entrenar el cerebro con juegos mentales
Los rompecabezas, sudokus, juegos de lógica o incluso ciertos videojuegos pueden actuar como un auténtico entrenamiento cerebral. Estas actividades estimulan la neuroplasticidad, obligando al cerebro a buscar nuevas estrategias para resolver desafíos. Cuando el cerebro se enfrenta a situaciones nuevas, crea nuevas vías neuronales que fortalecen la capacidad cognitiva. Esto explica por qué muchas aplicaciones de entrenamiento mental se han vuelto tan populares en los últimos años.
La clave: nunca dejar de aprender
La conclusión que comparten la mayoría de los estudios sobre cognición se refiere a que el cerebro se beneficia de la estimulación constante. Es decir, ya sea a través de lectura, idiomas, música, ejercicio, meditación o actividades creativas, lo importante es mantener la mente en movimiento. Eso sí, no olvides que máss que buscar la perfección intelectual, se trata de adoptar una mentalidad de crecimiento: la idea de que nuestras habilidades pueden mejorar con el tiempo. En otras palabras, la inteligencia no es solo algo con lo que nacemos. También es algo que cultivamos todos los días, a través de los hobbies, la curiosidad y el deseo de seguir aprendiendo.



