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Mayo 18, 2026 08:00 pm
Maternidad real: lo que nadie te dice de ser mamá
Es un buen momento de hablar acerca de lo que casi nadie te cuenta de la maternidad.
En el marco del 10 de mayo, Gabriela de 37 años mamá de Valentina y periodista, habla de lo que realmente implica ser mamá: lo que cambia, lo que pasa en lo cotidiano, entre el cansancio, las dudas y los momentos que también son parte del todo. Hay conversaciones que no empiezan con una pregunta, sino con una sensación.
Con la certeza de que hay algo que necesita ser dicho, aunque no siempre sea fácil ponerlo en palabras. Con Gabriela, esa conversación gira alrededor de la maternidad… pero no desde lo ideal, sino desde lo real.
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Cuando te das cuenta de que todo cambió y tu vida ya no es la misma, ¿en qué momento entendiste que la maternidad iba a transformarlo todo?
No fue en el parto. Fue después, cuando llegué a casa con Valentina. Durante el embarazo sabía que existía una etiqueta que decía “mamá”, pero no la dimensionas hasta que estás ahí, con una recién nacida que depende completamente de ti y donde todo empieza a girar a su alrededor. Intenté volver a mi vida “normal” y entendí que esa normalidad ya no existía. No se trataba de acomodar a alguien más en mi rutina, sino de reconstruirla por completo. “No sumé una nueva vida a la mía: tuve que reconstruir la mía desde cero.”
¿Qué es lo que más se transforma con la maternidad?
Tu identidad, tu descanso y tu relación en pareja, pero sobre todo tu identidad. No desde un lugar superficial, sino desde darte cuenta de que estás entrando en una versión completamente nueva de ti. Hoy todo gira al ritmo de las necesidades de mi hija. Yo, que antes no era una persona de rutinas, ahora tengo que serlo. Hay días en los que no me arreglo o no me miro con calma, y en esos pequeños descuidos empieza a pasar algo más grande: te vas dejando para después. No desapareces, pero vives en pausa. Y a ocho meses de ser mamá, todavía estoy descubriendo quién estoy siendo ahora.
¿Cómo has vivido lo emocional y profesional en este proceso?
Es una montaña rusa constante. Hay un amor inmenso, pero también cansancio extremo, falta de sueño y cambios hormonales. Puedes sentirte agradecida y, al mismo tiempo, abrumada. Amar ser mamá no cancela la necesidad de espacio, y entender eso ha sido clave: el amor no borra el cansancio, aprenden a coexistir. En lo profesional, todo se replantea. Tu ritmo, tus prioridades, tu futuro. No es que deje de importar, pero cambia completamente la forma en la que lo vives. “Ser mamá no borra tu ambición, pero sí te obliga a replantear cómo se ve.”
Red de apoyo: ¿qué papel juega en tu cotidianidad?
Todo. Absolutamente todo. He vivido con y sin red de apoyo, y la diferencia es enorme. Cuando tienes a alguien que te ayuda, puedes respirar y encontrar espacios para volver a ti. Cuando no está, todo se vuelve más pesado y solitario. Pienso mucho en las mamás que maternan solas: no es solo el cansancio físico, es la carga mental constante. Por eso es importante hablar de maternidades distintas y también, si puedes ser red de apoyo para alguien, hacerlo.
“No todas las maternidades parten del mismo lugar, pero todas merecen ser sostenidas.”
¿Has logrado reencontrarte contigo misma?
Poco, pero de a poco. Antes pensaba que necesitaba mucho tiempo para mí; ahora entiendo que también puedo volver en fragmentos. Diez minutos más en la regadera, ponerme algo que me gusta o sentarme en silencio. No es como antes, pero sigue siendo mío.
¿Qué es lo más bonito de esta etapa?
Saber que tengo una compañera de vida. Pensar en todo lo que vamos a vivir juntas, en verla crecer, hablar, entender el mundo. Hay algo muy poderoso en saber que alguien va a caminar contigo y transformar tu vida para siempre.
¿Qué significa para ti el 10 de mayo ahora?
Todavía no lo siento completamente mío. Lo sigo asociando con mi mamá, con mi abuela. Más que celebrarlo, lo veo como un momento para reconocer. Ser mamá no es algo de un día, es algo que pasa todos los días. Hoy más que nunca necesitamos hablar de lo real: de las que tienen apoyo y de las que no, de las que se sienten seguras y de las que siguen encontrándose.
¿Qué le dirías a otras mamás?
Que lo que están haciendo es suficiente. Que no tienen que hacerlo perfecto para hacerlo bien. Que está bien extrañarse, pero también confiar en la mujer en la que se están convirtiendo. Y que cuidarse no es un lujo, es parte de sostener todo lo demás.
Este 10 de mayo no es un recordatorio de perfección. Es una pausa para mirar distinto, para reconocer todo lo que implica maternar: lo visible y lo invisible, lo que se sostiene en silencio y lo que transforma cada día. A todas, sin importar desde dónde lo estén viviendo.



