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Programación

05:00 - 07:00 EL GALLINERO / Elias "El Durruty"

07:00 - 08:00 OLIVA NOTICIAS / Guillermo Agüero

08:00 - 09:00 EL GALLINERO / Elias "El Durruty"

09:00 - 10:00 HORÓSCOPOS DE SENSACIÓN / Citlali García

10:00 - 12:00 OLDIES (1a. Emisión) / Joyce Marrero

12:00 - 14:00 ÉXITOS / Joyce Marrero

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14:40 - 15:00 DJ LIVE / Sadrach

15:00 - 16:00 FREE RADIO (1a. Emisión) / Sadrach

16:00 - 18:00 ÉXITOS / Sadrach

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19:30 - 20:00 LA PLAYLIST / Jean Rico

20:00 - 22:00 FREE RADIO (2a. Emisión) / Jean Rico

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SENSAWEEKEND

VIERNES 17:30 BLOWOUT Jean Rico

SÁBADO 10:00 OLDIES MIX Citlali García

SÁBADO 12:00 SUPER CONTEO 95 5 Sadrach

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DOMINGO 17:00 TOP 5 WEEKEND Jean Rico

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Agosto 04, 2026 08:00 am

Ca7riel y Paco Amoroso convierten el Auditorio Telmex en una clínica musical


Los argentinos ofrecieron un concepto; música llevada a distintas posibilidades escénicas, y hasta humor, incomodidad y autocrítica

Cada canción fue replicada en las voces de los miles de fanáticos que bailaban, gritaban, y se reían de las ocurrencias de los argentinos. 



Son un huracán en el escenario. Ca7riel y Paco Amoroso dejaron un ventarrón de vida y juventud en el Auditorio Telmex, tanto por sus personalidades enérgicas y por la propuesta novedosa que manejan en su show, rompiendo con la estructura tradicional que se podría esperar de un concierto.


Lo que Ca7riel y Paco Amoroso ofrecieron fue concepto; música llevada a distintas posibilidades escénicas, y hasta humor, incomodidad y autocrítica. Desde el inicio dejaron claro a los tapatíos que el concierto sería más que músicos o instrumentos: en el escenario había dispuestas dos camillas de consultorio psiquiátrico, mientras una enfermera arrancaba la noche explicando al público el proceso médico y psicológico que Ca7riel y Paco Amoroso habrían de atravesar.  

El concierto, entonces, es una reproducción en vivo de su material discográfico más reciente, en el que los músicos argentinos exploran, critican y se burlan de su propio éxito abrumador tras el viral Tiny Desk que los llevó al reconocimiento internacional. Dentro de ese concepto, los argentinos entran a una clínica liderada por Sting, con el propósito de rencontrase consigo mismos y con la música.  


Todo eso ocurrió en Guadalajara: el concierto transcurrió entre procedimientos psiquiátricos, pantallas, sueros, ejercicio y comedia; prácticamente en ningún momento los argentinos dieron a nadie un segundo de descanso. Gritan, brincan, hacen ejercicio en el escenario, son maquillados, escuchan los mensajes de Sting, modifican sus propias canciones hasta volverlas irreconocibles.

El público, oleajes y oleajes de jóvenes tapatíos, respondieron de la misma manera: desde que el concierto inició hasta la canción final, no había alma que no estuviera de pie. Cada canción fue replicada en las voces de los miles de fanáticos que bailaban, gritaban, y se reían de las ocurrencias de los argentinos, que tienen todo menos temor al ridículo, y que si algo saben hacer es burlarse de la industria musical, de la virtualidad, de la masculinidad, y de sí mismos. En el aspecto musical, no tienen titubeos en pasar del jazz al trap, de un bolero al metal, de que sus voces sean dulces, hasta ensombrecerlas con melodías guturales. En la parte final del concierto, incluso, sacaron la tornamesa e hicieron de DJs. Moldearon la noche a su gusto, e hicieron con el público lo que quisieron.


Pocas veces el Telmex recibe en su recinto una propuesta tan diversa, incluso en la manera en la que fue acomodado el escenario. Fue más que un concierto, más que músicos tomando una guitarra frente a un micrófono: Ca7riel y Paco Amoroso demostraron en Guadalajara que son mucho más que un fenómeno que se viralizó en YouTube. Llevan la música a mezclas y posibilidades que podrían parecer irreconciliables, trasladaron un concepto de estudio al escenario, y consiguieron que la efervescencia siguiera tan viva desde que inició el show, hasta el momento en que se despidieron de los tapatíos bajo lluvia de papel higiénico, gritos, chorros de agua, playeras y prendas que volaban como pájaros, y los acordes de “No bailes de caballito”, de Mi Banda El Mexicano, que el dúo reprodujo como despedida. Los argentinos que conquistaron el mundo hicieron lo suyo en Guadalajara.


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